Hay días que no suceden cosas. Simplemente pasan. Sale el sol y vuelve a esconderse, dándole paso a la luna, y la luna se oculta en los cerros, para que sol vuelva a despertar la ciudad con su mirada luminosa. Los autos pasan por las calles, los árboles mueren de sed, el aire se invade de humo. Todo normal, cotidiano, rutinario.
Pero hay días que suceden cosas inesperadas (o, no tanto). Que te dejan petrificada, sin saber por qué, ni cómo. Cosas que suceden, que te llena el alma de alegría y querés que ese momento dure eternamente, Pero como no es así y el día vuelve a su rutina, uno, para escaparse de la cotidianidad, comienza a recordar. Y recuerda ese abrazo nervioso, fuerte y largo, ese chocolate regalado, esas risas compartidas, más abrazos, nervios, risas. Esas peleitas sin sentido hechas discusiones sumamente importantes, como para abrir un debate masivo. Sus manos jugando con las mías, el frío del día, el pucho prendido por los propios nervios. Esa caminata corta pero larga. Sus abrazos repentinos, su mirada dulce como un café con muchas cucharadas de azúcar, su sonrisa que me contagia. Algún comentario que me hizo agachar la cabeza por miedo a morir de la vergüenza, toda esa ternura que me brindaste. Ese ataque de cosquillas como arma vengadora. Ese plan siniestro para comenzar. Más abrazos, caminar abrazados. Bailar, un poquito jugando, un poquito coqueteando. Tus ojos fijos en los míos, mi flequillo tapando mi vista. "Momento incómodo. Estoy nerviosa". "No estés nerviosa sino pienso que te incomodo". "Dejame ser", "Bueno, está bien, te dejo ser". "Basta". Me miraste, me reí, nervios ¿Encaro yo o espero? Mejor no me muevo, mirá si la cago. Ese beso. Tanto te tardaste che, justo cuando te tenés que ir ¡Mierda! Bueno otro, y otro más. "Tengo que buscar mis cosas". Tu corazón latía muy fuerte, un poco que temblabas, no era yo la única nerviosa. Otro beso. Tranquilo, caricia, más besos. "No te vayas". "Pero tengo que cursar"¿Por qué? "Bueno", Más besos. Te fuiste, me quedé. Me tiro en el sillón extasiada de amor, anestesiada, feliz. Pensaba mucho, en ese instante seguía pensando. Tocan la puerta. Hola rutina.
Junio 2016
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