Pensamientos que me encuentran cuando me pierdo en los recovecos de los sueños que no llegan.
22 de marzo de 2017
Embriagada de amor
21 de febrero de 2017
Excuse mua
Días en los que, simplemente, deseo llorar. A raudales, si es posible. Estoy muy acostumbrada en hacerlo en silencio, por las noches, mientras el mundo duerme, a excepción de algún animalito nocturno, un artista insomne o alguien con el mismo delirio que el mío. Creo que aquellos somos los que vivimos junto a nuestra familia, en casas pequeñas, de habitaciones contiguas o con nuestros hermanos en la misma habitación. Y dejábamos correr lágrimas en silencio para no aumentar las molestias hacia los demás, ni generar algún tipo de malestar a aquellos sensibles del agua salada que corre por las mejillas.
Siempre que ocurre este suceso me pregunto, inevitablemente, por qué. Y hay motivos, quizá. Grandes motivos que nos conmueven de tristeza. Y cuando no, es buscar una excusa, de toda la mierda que nos rodea, y mirar hacia ahí. Llorarla, como si no hubiera mañana. Limpiar con aquellas gotas todo el sentido de sí. Limpiar el cuerpo, la mente. Limpiar, sacar, atormentar y secar todo. Para que la humedad no mate hay que llegar a secar. Y seguir. Porque como hay excusas para llorar, también las hay para reír.
16 de febrero de 2017
Te declaro la guerra
13 de febrero de 2017
20 abril 2015
Mirar hacia adelante.
Mirar, observar.
Dejando al tiempo.
Dejando que sane.
Que (me) sane.
Una cura que no llega.
Una cura que espero con ansias.
Ansias, ansiedad, mi condena.
Me condena el esperar.
Espero, paciencia.
Paciencia que no tengo.
Tengo que sonreír.
Quiero sonreír y me niego.
Me niego al cambio.
Cambio necesario, cambio inevitable.
Inevitable como la vida.
La vida que pasa.
Pasa y yo me quedo.
Pero no me quedo más.
Nomás, no más.