Está bien, me dejo de hacer la boluda.
Pretendo que nada me importe (y sobre todo, nadie).
Pretendo vivir banalmente, despertar, trabajar, ejercitar, ver televisión, escuchar música, comer, dormir.
Pretendo quitarme los sentimientos, las emociones, las pasiones.
Pero, ¿quién soy sin mis pasiones?
No me encuentro, y mucho menos a ellas.
Y me negué tanto a escribir, a volver a las letras, a poder descargarme.
Pero, ¿por qué?
Simple. Creo que puedo con todo. Con mis monstruos, con mis miedos, con todo eso y más, porque hasta de los problemas de los demás me hago cargo si me dejan.
¡DEJATE DE JODER!
Arreglate un poquito, e intentá vivir. Pero viví en serio.
Me escribo para mí misma, sabiendo que nadie lo va a leer. Pero me siento bien corriendo el riesgo de que quizá sí, y lo subo a un blog por si por ahí, encuentro a alguien como yo, que la mente le funciona más rápido que el corazón.
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